Consejo

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Llegar a la meta tras dar rodeos y perderse por el camino aporta muchas más cosas que avanzar directamente hacia ella

martes, 17 de julio de 2007

Crónicas de Matsushima I

Hace algunos días mencioné el nombre del Hotel Matsushima y que además debería escribir una o dos entradas nuevas para describirlo. Y es que no sabía si con una sóla me queda corto. Comienza la aventura...

HOTEL MATSUSHIMA

Antes que nada debéis saber que el alojamiento en Japón no resulta ser el más barato de cuantos hay en el mundo. Según me han comentado una opción que sale rentable es alquilar durante un mes una Sakura House, que no se trata de otra cosa que de pisos de renta para extranjeros. El caso es que yo no voy a Japón para estar un mes enterito en Tokyo o en Osaka. Ya que voy allí aprovecharé para moverme un poco por la geografía japonesa, ¿no? Para gustos colores...

Si vas a un hotel, siendo este de cierta calidad, se puede cagar la perra si no tienes un presupuesto muy alto, como era nuestro caso. Estamos hablando de precios que se salen de la órbita, así que de ninguna manera nos lo podríamos permitir. En el caso de Kyoto, encontramos un Hotel, de nombre Rhino. La verdad es que estaba bastante bien pero los casi 50€ diarios por persona no te los quitaba nadie. Antes de llegar hasta este extremo nos habíamos planteado la posibilidad de ir a un Backpackers Hostel (hostales para mochileros) llamado Kyoto K's House pero al ver las "facilidades" que nos proporcionaban en ese lugar, mi padre puso el grito en el cielo y dijo que de ningún modo me permitiría ir allí, así que tuvimos que cambiar de lugar.

Con Tokyo tuvimos mas suerte, ya que dentro de la categoría de los hostales de mochileros encontramos uno que parecía mucho mas decente que el susodicho K's House, encontramos al Matsushima.


Tras arduas cruzadas en búsqueda de la mejor relación calidad-precio, fuimos seducidos por esta página: http://www.tokyohostels.com/index.php . A pocos metros de la estación de metro más cercana, con habitaciones aparentemente amplias y servicios dignos de un hotel, y lo mejor de todo, con precios asequibles. La noche bajo techo que en Kyoto nos suponía aflojar 50 eurazos, aquí era suficiente con menos de 30. A mi me daba mala espina porque nadie nos aseguraba que tal Hotel existía, es decir, temía que al llegar al emplazamiento en donde debería estar el Matsushima, nos encontrásemos un solar en construcción o un edificio de viviendas. Mi amigo Charlie estaba convencido de elegirlo como nuestro alojamiento en Tokyo, así que tiramos un ordago por él.

Lunes 9 de Abril de 2007. Tras una semana en Kyoto, en la que habíamos estado bastante a gusto en el Hotel Rhino, emprendíamos rumbo hacia la capital. Ya desde primera hora de la mañana, en el Shinkasen, íbamos con la mosca detrás de la oreja: "¿Existirá el Matsushima o dormiremos en el parque de Ueno?". Además, el día no comenzó del todo bien por ciertos problemas con los bultos.

Me explico: Los estantes para transportar maletas del Shinkansen no son lo mas amplio que he visto en mi vida. Cuando vinimos desde Tokyo mi maleta cabía perfectamente, pero tras varios días de viaje, ya sea por el desorden, ya sea porque has metido más cosas, los equipajes tienden a hincharse dramáticamente. Y así ocurrió, y ni Charlie ni yo pudimos colocarlos en los dichosos estantes. Asi que los teníamos que llevar con nosotros, porque en el compartimento que hay entre vagones parece ser que no se puede. La estampa era la que podéis ver en el siguiente video:



Claro que, como el día ya estaba torcido, pues la cosa no podía terminar así. A la mitad del trayecto, el amable japonés que nos había intercambiado el sitio para que yo pudiera llevar mi maleta conmigo se bajó y subió uno con algo menos de amabilidad, o con algo mas de empanada, o con las dos cosas, no sabría concretarlo. Intente explicarle dentro de mis limitaciones que yo necesitaba estar ahí, pero fue rotundo...

"Watashi wa koko" - "Yo, aquí"

Es una aseveración a la que le estuve dando vueltas todo el viaje tras dejar la maleta en la fila de asientos justo detrás mía, junto a una chica gaijin que se mantuvo impasible ante todo el trajín de esos instantes. Joder, es que pocas veces he tenido tantas ganas de meterle un galletón a alguien como al chico este, pero la verdad es que todo hubiera sido contraproducente, y sin razón. Porque yo habría tenido problemas con la justicia y porque él sencillamente no se enteró de lo que yo quería hacer.

Una hora y media más tarde de este desafortunado evento llegamos por fin a la estación de Tokyo, en la que disfrutamos de un delicioso paseo por un laberinto de pasillos hasta llegar a una parada de metro.

Metro de Tokyo

Al contrario de lo que se pueda pensar al mirar por primera vez este plano, moverse por el metro es de las cosas más fáciles que puede haber. De hecho hasta engancha, con deciros que uno de los mejores recuerdos que nos llevamos de Tokyo es el Metro. Como ya le he comentado a Charlie, yo creo que no supimos entender a esta megaurbe, quizás para la proxima vez...

[Continuará...]