Es bien conocida por todos la pasión de los nipones por el Karaoke. Según la Wikipedia la palabra Karaoke proviene del japonés de 空 (kara,vacío) y オーケストラ (ōkesutora, orquesta), algo así como orquesta vacía, algo así como música sin voz. Aunque la verdad es que sobra explicaros lo que es el concepto de Karaoke, porque todos lo sabéis. De todos modos, el concepto de organización y la forma de entender el Karaoke es muy distinto en Japón. Aquí en España hasta el momento solo he visto Karaokes que basicamente son bares con varias teles y uno o dos micrófonos para que tras pedir la consumición de rigor (con precios abusivos normalmente) puedas solicitar cantar 3 o 4 canciones a lo sumo. Antes de ir a Japón solía ir a los Karaokes de León de vez en cuando, pero desde entonces me resbalan bastante. Y es que el concepto de Karaoke japonés me ha enamorado.
Un Karaoke estilo japonés se estructura en salas de distintos tamaños, para 3, para 5, para 8 y en algunos sitios para más personas. La idea de dividirlo por salas era algo que no me seducia de inicio, porque me gusta cantar delante de la gente, pero luego me encantó la idea, más que nada porque puedes cantar todo lo que quieras sin que te interrumpa aquel de la mesa de allí que no conoces, y me gusta más cantar que otra cosa. Aquí tú pagas por horas, es decir, entras en el Karaoke, dices cuántos váis a ser y cuánto tiempo queréis estar. No suele ser muy caro, dependiendo de la hora. Si vas por la tarde, una hora pueden ser entre 1000 yenes por persona. Si optas por ir por la noche el precio aumenta considerablemente, llegando a triplicarse si estamos hablando de sitios chic como Roppongi, el barrio más noctámbulo de Tokyo, o karaokes de Shinjuku, el centrísimo de la capital nipona. En los 14 días que estuvimos en Japón fuimos al Karaoke 4 veces, una en Kyoto, otra en Nagoya (que nos invitaron y no se deciros cuanto me costó), y dos en Tokyo; siendo estas dos últimas las ocasiones en las que mas caro estaba el asunto.
Yuki, Nanami, Sachiko y Akiko, nuestras anfitrionas en el Karaoke de NagoyaUna vez dentro de la sala para X personas que te hayan concedido durante el tiempo que quieras estar, hay 5 objetos imprescindibles:
- El ordenador de pantalla táctil donde escoges las canciones. Más vale que sepas japonés y bastantes kanjis, o bien que vayas acompañado de nativos, si no no te enterarás de nada. La verdad es que se agradeció ir junto con japoneses, porque no se hasta que punto habríamos podido dominar el trasto este nosotros solos.
- Un mando desde el cual controlas diferentes parámetros de las canciones: volumen de la voz y de la música, subir o bajar el tono (lo cual es una maravilla), parar la cancion y pasar a la siguiente...
- El menú de las bebidas. Una vez has pagado por el tiempo que quieres estar tienes acceso a un montón de bebidas de barra libre, claro que estas coinciden con las que son sin alcohol, los típicos refrescos. Si alguien quiere ponerse alegre a base de cerveza, licores o atsukan (sake caliente), tendrá que rascarse el bolsillo.
- El telefonillo, desde el cual las vas a pedir las bebidas y desde el cual te van a avisar cuando aproximadamente queden 10 minutos para el final del tiempo contratado. Lo puedes usar para hablar con la recepción cuando quieras, lo cual está genial, porque no tienes que andar yendo y viniendo.
- Y por supuesto, el par de micrófonos que nunca debe faltar =)
Lo cierto es que si viviera en Japón yo también sentiría la pasión que tiene esta gente por los Karaoke, iría semana sí, semana también, porque te puedes pasar un rato de puta madre con los colegas sin que te moleste nadie y relativamente por poco dinero.
- El ordenador de pantalla táctil donde escoges las canciones. Más vale que sepas japonés y bastantes kanjis, o bien que vayas acompañado de nativos, si no no te enterarás de nada. La verdad es que se agradeció ir junto con japoneses, porque no se hasta que punto habríamos podido dominar el trasto este nosotros solos.
- Un mando desde el cual controlas diferentes parámetros de las canciones: volumen de la voz y de la música, subir o bajar el tono (lo cual es una maravilla), parar la cancion y pasar a la siguiente...
- El menú de las bebidas. Una vez has pagado por el tiempo que quieres estar tienes acceso a un montón de bebidas de barra libre, claro que estas coinciden con las que son sin alcohol, los típicos refrescos. Si alguien quiere ponerse alegre a base de cerveza, licores o atsukan (sake caliente), tendrá que rascarse el bolsillo.
- El telefonillo, desde el cual las vas a pedir las bebidas y desde el cual te van a avisar cuando aproximadamente queden 10 minutos para el final del tiempo contratado. Lo puedes usar para hablar con la recepción cuando quieras, lo cual está genial, porque no tienes que andar yendo y viniendo.
- Y por supuesto, el par de micrófonos que nunca debe faltar =)
Un servidor cantando Koko ni shika sakanai hana, de Kobukuro
Lo cierto es que si viviera en Japón yo también sentiría la pasión que tiene esta gente por los Karaoke, iría semana sí, semana también, porque te puedes pasar un rato de puta madre con los colegas sin que te moleste nadie y relativamente por poco dinero.



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