Corría el dia 10 de Abril de 2007, un martes normal en Tokyo, y nos levantabamos sin prisa para disfrutar nuestro primer día entero en la capital (el día anterior habíamos llegado desde Kyoto). Habíamos quedado a las 11 de la mañana en Shibuya, al ladito de Hachikô, con una chica llamada Eri, que ya nos era conocida por un anterior periplo suyo por León. Yo recuerdo que me saqué un té verde Saori de una jidouhanbaiki de estas tan guays, y que al llegar a Shibuya tras un ratito en el metro, me estaba muriendo por ir al baño. Y es que un servidor no esta acostumbrado a tomar té, de ahí que me entraran urgencias vesicales. Aunque llegamos a buena hora, a eso de las 10:45, invertí un buen rato en buscar un servicio, porque Shibuya, atestada de gente tanto de día como de noche, no tiene un buen ratio personas-baños. Felizmente fui capaz de encontrar un inodoro en una Feria de Alimentos en los bajos del centro comercial Tokyu, integrado en la Estación de Shibuya. Cuando regresé a la superficie, a las 11 pasadas, nada había cambiado, Eri no estaba allí. Y bueno, con el siguiente video os quedara claro lo que pasó en los siguientes 45 minutos.
Sorprendentemente al final Eri apareció, con la manida excusa de "ay, es que me dormí". Tras las pertinentes disculpas emprendimos viaje rumbo a Akihabara, donde despues de gastarnos los cuartos en varios o-miyage y en otro tipo de compras, degustamos un Tonkatsu y un Katsudon respectivamente. Tras la comida estabamos dando un paseito por la calle principal de Akihabara y Eri nos sugirió ir a un Café Meido. Tú vas por allí y hay chicas vestiditas de una manera muy apropiada para los ojos de los más fetichistas, pidiéndote con una deliciosa educación que visites su Café. El caso es que accedimos, porque no teníamos otra cosa que hacer. Nos metimos por una bocacalle y nos dirigimos a un edificio en el cual los Cafés Meido se contaban a uno por planta. Nosotros fuimos al Tiara, el de la 3F.

La verdad es que lo que pasó después fue uno de los ratos más raros de mi vida, porque rara vez me he sentido más fuera de lugar que en aquel sitio. El sitio estaba prácticamente vacío pero sí que había algún que otro tipo raro. Nada más que entras te viene la japonesita de turno vestida de sirvienta para ubicarte en una mesa. Por cierto, no sé en los demás pero en este Café estaba prohibido sacar fotos, porque ya tenían una cámara, bastante estrambótica por cierto, con la que sacar unas fotos minúsculas junto a una de las camareras, como la que os muestro tras estas líneas. Por supuesto cobrando la foto a precio de oro, unos 500 yenes la unidad. Las bebidas tampoco es que sean las más baratas de cuantas te pueden servir en el mundo, un Ginger Ale, que se estila mucho por allí, otros 500 yenes. Comentan que la gracia de estos sitios está en la manera de hablarte que tienen las camareras, pero yo por aquella no tenía ni puta idea sobre el Keigo (lenguaje de respeto) ni el Kenjogo (lenguaje de humildad) asi que bueno, lo único que estabamos haciendo era pasar la sobremesa en un sitio muy raro y muy caro. Antes de irnos nos sacamos una foto Nana.

Menos mal que Eri pagó todo el tinglao, de lo contrario me hubiera sentido atracado. Espero que vuestras experiencias en un Café de estas características sean mejores si alguna vez os dejáis caer por uno de ellos.
1 comentarios:
1kyuu??? sugooooi!!! yo tambien quiero ser asi de buena =.= a todo esto... estudio informatica y tambien entudio japones...bueno, ya no tengo mucho tiempo para estudiarlo... pero tengo 3kyuu en el noken...lo di en diciembre del 2007
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