jueves 28 de mayo de 2009

豊川稲荷 - Toyokawa Inari

No se encuentra entre los destinos preferidos de los turistas, de hecho ni siquiera es popular entre los propios japoneses, la mayoría de los cuales no sabrían señalar donde está Toyokawa en el mapa; pero personalmente creo que Toyokawa Inari es un templo que merece ser visitado.
Toyokawa es una ciudad de alrededor de 120.000 habitantes, que se encuentra en la prefectura de Aichi, a unos 60km en línea recta de la capital prefectural Nagoya. Pese a que 120.000 habitantes son aproximadamente (un poco menos) los mismos que tenemos en mi ciudad, León, las calles de Toyokawa están prácticamente vacías, tanto es así que el viajero tiene la extraña sensación de estar en una especie de Domingo perpetuo. Parece ser que con el paso del tiempo Toyokawa ha compartido el destino de muchas otras poblaciones japonesas de convertirse en ciudad dormitorio en detrimento de los grandes núcleos urbanos, en este caso Nagoya. A decir verdad, en el Inaka (áreas rurales) ya no quedan demasiadas oportunidades. En cuanto a comunicaciones, en tren Meitetsu (ferrocarriles de Nagoya), se tarda aproximadamente una hora desde la estación de Nagoya hasta Toyokawa Inari. En la siguiente imagen se puede apreciar la localización exacta de Toyokawa dentro de Aichi.
Descubrí Toyokawa de una manera fortuita, ya que una de las estudiantes de intercambio de la universidad de Nanzan que vivió temporalmente en mi casa (su nombre es Mami), es de allí. Cuando en Marzo de 2008 Mami me dijo que fuera a Toyokawa, yo le prometí que así lo haría. Y como lo prometido es deuda, en Marzo de 2009, justo un año después, me deje caer por allí. Los padres de Mami se portaron muy amablemente conmigo invitándome a comer en su casa. Gracias a Sumire, la mamá de Mami (suena raro, lo sé xD) que nos deleitó a todos con una deliciosa comida, probé por primera vez el Inarizushi una variedad de Sushi que me supo a auténtica gloria.

Mi familia japonesa

Después de comer fuimos a lo que íbamos en principio, a ver el templo. A escasos minutos a pie desde la estación, se llega a la puerta principal del santuario y nada más cruzar el umbral te das cuenta de que no estás en un templo cualquiera, ya que Toyokawa Inari es enorme, sobre todo relativamente al tamaño de la ciudad. Pero antes de entrar en detalle, vamos a ponernos en situacion. Inari, es una deidad del Shinto. Es el/la (a veces se le representa como hombre y a veces como mujer) kami de las cosechas y de la fertilidad, y sus mensajeros son los kitsune (zorros). Es por eso que este templo esta atestado de estatuas de zorros. Al principio te extraña mucho ver estatuas de zorros con cara de pocos amigos (la verdad es que asustan un poco) pero cuando te explican la historia todo adquiere sentido.
Las estatuas de los raposos suelen aparecer en pareja (macho y hembra) aunque también se las puede ver aisladas, y llevan pañuelos (yodarekake) rojos al cuello, anudados por los fieles en señal de respeto. El rojo es el color asociado a Inari, es por ello que en los templos dedicados a él se pueden ver motivos rojos, ya sean los Torii o los pañuelos de los zorros. Pero aunque el honsha (本社) o parte principal del templo es digna de ver ya de por sí, lo más espectacular está adentrándose un poco más en que bosque en el que esta emplazado el santuario. Después de purificarnos las manos y pedir deseos siguiendo el rito de ofrenda-reverencia-deseo-reverencia-palmada (esto no es correcto, pero de todos modos hay que tener en cuenta que el modo de hacerlo varía dependiendo de si estás en un jinja 「神社」 o templo sintoista, o en un tera 「寺」 o templo budista) y hacer Omikuji, en el que por cierto, por primera vez en mi vida saqué daikichi (大吉, gran suerte), nos adentramos en la foresta que hay tras el templo principal.
Como se puede observar en la fotografía, la escena impresiona. Tras un torii flanqueado por dos zorros sentados en sendos altares inscritos con la palabra 奉献 (houken, ofrenda), se abre una senda que penetra en lo profundo del bosque transcurriendo entre centenares de banderas escritas a mano por fieles procedentes de todo Japón. Vi rúbricas de habitantes de Sapporo, de Naha, de Tokyo, de Osaka, de Nagano, de Yokohama, de Kyoto, de Hiroshima... y un largo etcétera, muchas veces firmando en nombre de una empresa, pidiéndole a Inari un futuro próspero para las finanzas de la misma.
Tras unos minutos admirando este inusual paisaje, se lleja al verdadero corazón de Toyokawa Inari: un promontorio en el que descansan cientos de estatuas de zorros con pañuelos rojos, de distintos tamaños y con todo tipo de expresiones faciales (aunque para ser sinceros la mayoría asusta). Todos estos kitsune son ofrendas de otros templos de la geografía nipona. Las dos chicas japonesas que me acompañaban confesaban estar un poco asustadas, en concreto Mami que dice que por las noches este lugar es bastante tétrico. No se como será por la noche, pero yo sentí una tremenda sensación de paz entre aquellos zorros. Es posible que a algunas personas les parezca un sitio siniestro, pero a mi me pareció hermoso, y la verdad es que creo que merece la pena meterse entre pecho y espalda dos horas ida y vuelta desde Nagoya para ver esto. A continuación os dejo algunas fotos y un video tomados allí.